martes, 19 de marzo de 2013


Tras aquellos inesperados días en La Paz (qué ingenuos, de aquella pensábamos que las sorpresas bolivianas habían terminado), dirigimos nuestros pasos hacia Coroico. Es un pequeño pueblo en la cima de una montaña y el paisaje que lo rodea es sobrecogedor, en pleno bosque lluvioso. Se encuentra a 3 ó 4 horas de la capital (dependiendo del tráfico) por una carretera decentemente asfaltada en algunos tramos, en otros no tanto, que construyeron recientemente. Anteriormente, la única forma de acceder al pueblo era la llamada "carretera de la muerte", que aún hoy recorren muchos en bicicleta. 

After our little incident in La Paz, (and we thought to be our last), we continued down south towards Coroico. It's a small village on the top of a mountain with breathtaking views of the Yungas. Luckily it's only 3 hours away from La Paz on a new paved road, which has replaced the famous road of death. Today yo can still descend it, but on a mountain bike.

En Coroico nos quedamos bastante tiempo. ¡Quién nos lo iba a decir! A veces llegas a un lugar en el que planeas quedarte solo unos días, y al final pierdes la cuenta del tiempo. Trabajamos en el Hotel Esmeralda realizando la señalética. Después, como no podíamos salir de allí ya que nos pilló el fin de año y no recomiendan viajar en esas fechas, nos quedamos en el Hostal Anturios diseñándole unos llaveros a Miguel, el dueño. La Nochevieja allí fue apoteósica, al parecer Coroico está de moda para pasar la Nochevieja, así que no paraba de llegar gente de La Paz, con el maletero cargado de alcohol, los baffles asomando y sus neones rindiendo al máximo. En Bolivia la gente bebe mucho. Las cholitas se transforman, tan comedidas durante el día, sentadicas en su puestecillo de la plaza, y tras unos cubatas y chupitos se sueltan las trenzas y melena al viento. Menos mal que en Bolivia tienen el gran remedio contra la resaca, el FRICASÉ, una especie de cocido, con mucho cerdo, especias, maíz, chuños (una patata deshidratada) y más cosas. Una obra maestra culinaria que despierta a un muerto.

We stayed in Coroico for a long time. At first we thought it was one of those places we wanted to stop off for a 3 or 4 days, but we ended loosing the track of time and ended up staying for ages. We managed to find work in Hotel Esmeralda and just before leaving Coroico for new years eve, Miguel in the Anturios hostel took us in for quick keychain design and new years eve dinner and party.

New years and the days after were crazy. We can say that Coroico is a weekend village for many people from La Paz and new years eve is just the same. Loads of neon light pimped cars, stacked with people in their party garments, booze and huge sound systems flooded the main square. What one day was a peaceful town square, with typical village venders and it's local and colorful cholitas, was now all that, plus a live party with it's contest too see who had the loudest sound system in the square. Young people drunk as f*ck and the cholitas on the other hand, drunk as f*ck too!. A complete transformation. But luckily Bolivia has a cure to it's own drinking culture and that's called fricasé. A bowl full of a lot of goodness, pork, spices, corn and what nots that can resuscitate the dead.

Salimos de Coroico y fuimos directamente a Cochabamba. Nuestro plan inicial era hacer una parada en Oruro, pero diversas fuentes nos habían recomendado no ir si no era carnaval. Al parecer, el carnaval de Oruro es el que más fama tiene en Bolivia, dicen que es algo espectacular (si habláis con bolivianos, lógicamente el de Oruro superará hasta al carnaval de Río de Janeiro, claro).

Así que fuimos a Cochabamba. Una ciudad con un bonito centro, edificios coloniales con amplios y frescos patios interiores, muchas plazas, y un gran Cristo, desde el que podías ver la ciudad desde lo más alto y comprobar que, aunque estés en una ciudad en principio medianamente grande, sigues rodeado de montañas a no mucha distancia. 

We left Coroico two days after the new years party to go to Cochabamba. We chose this over Oruro as we had heard that Oruro is only interesting during carnival, after that, there's not that much to see. So Cochabamba it was, the eternal spring. A very interesting city with it's distinct colonial buildings and huge squares made the place a great city to park yourself for a few days. After walking the town and visiting the giant Christ, we decided we had had enough, so we decided to take a night bus to Santa Cruz.

Salimos directamente hacia Santa Cruz, donde solo paramos para cambiar del bus a la combi (furgoneta) y salir directamente hacia Samaipata. Como ya contamos anteriormente, el pueblo nos encantó. La verdad es que ahora mismo, mirando atrás, ha sido uno de los sitios más tranquilos y uno de los pueblos que más nos han gustado de todos los que hemos visitado. Allí conseguimos otro trueque, en El Jardin. Nos quedamos trabajando unos 21 días, así que tuvimos tiempo para disfrutar de la zona. 

In Santa Cruz, we decided to avoid the city, and took a minivan straight to Samaipata. One of the chillest places we saw. We actually stayed in Samaipata working in El Jardin for 21 days, so we had plenty of chances to explore the surroundings. 

A unos 20 minutos del pueblo había una pequeña reserva de animales. Lo primero que leías al entrar era "Monos sueltos. Permita que se suban encima suyo si ellos así lo desean". Nada más entrar, Simon, el mono araña, escaló por la espalda de Miguel hasta apoyarse en su cabeza, cual turbante de faquir. Miguel no os engañará, estaba nervioso y tieso como un palo, y es que tener a uno de esos monos con las extremidades tan largas rodeándote… al principio impresiona un poco. Cuando se cansó de Miguel, fue a por Julia. Simon se abrazó a mi como si fuera un niño mientras yo le acariciaba la cabeza, y allí se quedó, con la carita apoyada en mi hombro. En momentos como aquellos te das cuenta de lo humanos que son estos animales. Su mano y pie (cuesta mucho llamarlos "patas") realmente te cogen como si fuera otra persona ("agarra" para los argentinos), las orejas son iguales, si siente que es el centro de atención esconde rápidamente la cabeza avergonzado… en fin, una pequeña reserva en Samaipata, que en algunos aspectos no nos gustó nada, pero que gracias a Simon, nos enamoró.

20 minutes away there was a animal rescue center that you could visit. The first thing you can read before you enter is: "careful loose monkeys… let them climb you freely"… As soon as we entered, Simon, the huge spider monkey came straight for us. He quickly climbed me and proceeded to sit on Miguel's head, something that made him a little nervous at first. But let's face it a monkey that size, climbing you, at first is a bit of a shock. When he got tired of me, he went for Julia. He quickly crawled into Julia's arms like a child and sat there and chilled while Julia stroked his head. In moments like these we noticed how human these animals can be. Not to mention their feet and hands, that grab you in a very delicate way. The reserve was all right, but thanks to the monkey experience… we loved it.

Otro día decidimos ir al Parque Amboró. Es un Parque Nacional que cuenta con diversos micro climas para visitar. Lógicamente para verlos todos necesitas bastante tiempo. Decidimos ver el Bosque de los Helechos. Cuando nos adentramos en el… llegamos a AVATAR. Era muy parecido a la película, colores brillantes, helechos jurásicos, aire muy muy puro, ríos por aquí, una gran vista por allá… Parecía como si de repente un Tiranosaurius Rex fuera a asomar la cabeza entre los matorrales.

We dedicated another full day to the Amboró National Park. A natural reserve famous for it's wildlife and giant fern plants/trees, which have this prehistoric touch to them. It almost felt right if a T-rex popped out behind one of the bushes. All in all Amboró was a really cool place to see, hike and breath. We spent a good 6 hours just walking around and taking in the views.

Nos costó mucho despedirnos de Samaipata. La siguiente parada fue Sucre, y aunque la ciudad nos gustó, seguíamos echando de menos nuestra pequeño pueblo. Sucre… a ver, Sucre es un estilo Cochabamba, ciudad colonial, con barrios de color blanco, con buenas vistas… pero ciudad al fin y al cabo. Un amigo de Samaipata nos decía "a mi me dicen que a Sucre tengo que ir, porque es tan bonita que hay que verla", desde aquí le decimos que si es bonita, pero al menos para nosotros no es una parada fundamental.  Si te la saltas, que no te quede ningún trauma. 

It took us some time to say goodbye to Samaipata. After almost three weeks, we went to Sucre thinking that we were going to get rid of our Samaipata home sickness, but failed miserably in the attempt. Like a friend of ours from Argentina said, "I've heard Sucre's nice, but it's not very appealing to me". Well he's totally right, it's a nice place, nice climate, but there's not much to do really, after seeing museums and having a Coca mojito and hearing that its the first official capital of Bolivia, it was time to say good bye to Sucre.

Estuvimos allí un par de días, y tras visitar algún museo, donde curiosamente nos contaron que Sucre era oficialmente la capital de Bolivia, y probar un mojito de hojas de coca muy curioso, salimos hacia nuestro nuevo destino, Potosí, la ciudad más alta del mundo conocida por sus minas de plata.

Next stop will be a quick bus ride to Potosi, the highest city in the world.

4 comentarios:

  1. Me dan ganas de salir corriendo de aquí e ir a reunirme con vosotros!!!!

  2. Así da gusto viajar ,con turbante negro macaco,incluido.! Impresionantes los helechos y la diferencia entre el mas pequeño y los grandes..¿ Decís poco de la gente ? ¿ Echaríais de menos Bolivia ?

    1. LA gente aquí era increíblemente simpática y hospitalaria! La verdad es que Bolivia ha sido uno de nuestros países favoritos hasta ahora. Muy auténtico, diferente, llena de aventuras y grandes emociones. (apto para gelsenium también)